TIEMPO PASCUAL 2017 acompasando

 #SINONOESELFINAL

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PENTECOSTÉS

DE UN «CRASH»

CRASH (CRASH, 2004)

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Domingo 4 de junio de 2017

Jn 20, 19-23

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Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

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La fiesta de Pentecostés cierra el tiempo pascual. La fiesta del Espíritu, de la fuerza, del ánimo, de la diversidad, del entendimiento por encima de cualquier diferencia… es el Espíritu de la paz.

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Curiosamente, no pocas veces la paz más auténtica y más honda surge de un choque, de un momento de crisis, de una violencia, de un “crash”… Pero surge al final, una vez más, hay que esperar al final para valorar todo en su justa medida. Por eso os invitamos a ver esta premiada película (entre otros, Oscar a la mejor película, guion original y montaje):

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Compartimos 3 claves del evangelio de hoy que magistralmente podemos ver en la película, con una enorme sensibilidad y delicadeza:

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–          Cuando tenemos miedo, nos encerramos. Hay muchas maneras de vivir cerrado: vidas rutinarias y huecas, vidas aparentemente perfectas envueltas en falsedad, roles que asumimos sin ser así por dentro… En “Crash” se entrecruzan las vidas de diferentes personajes. Todos muy normales, todos con sus propios miedos, oscuridades, complejos… Cuánto bien nos hace sentirnos uno de ellos y creer que Jesús sigue apareciendo en medio de nuestros encierros…

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–          Paz, paz, paz… Quizá uno de los bienes más preciados. Quizá, más incluso que el amor porque no siempre que amamos y nos aman tenemos paz, ¿verdad? La paz es un don del Espíritu, ciertamente. Hay varias escenas en la película que nos producen dolor, desasosiego, incomodidad… como la vida misma. Solo hay que ser un poquito sensible y dejar que la vida te toque. Esa vida que con frecuencia va demasiado rápido… tanto, que a veces sólo podemos ir chocándonos con los demás, aunque en fondo busquemos simplemente paz: “Es la sensación de contacto y añoramos tanto ese contacto, que chocamos contra otros para poder sentir algo”, dice uno de los personajes en un momento…

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–          Todos somos buenos… y malos. En “Crash” nadie es totalmente bueno ni totalmente malo. Como nosotros. Somos humanos… nadie tan malo que no pueda dar la vida en medio de una situación crítica (como ocurre con uno de los personajes) y nadie tan bueno que en un momento determinado no pueda saltar por los aires y hacer daño a quien más quiere… Somos así. ¿De dónde nacen entonces nuestros prejuicios? Los blancos racistas con los negros, los negros con los blancos, los asiáticos con los indios, los ricos con los pobres, los pobres con los ricos… ¡Basta! ¿Será por eso que necesitamos el perdón tanto y tantas veces? El perdón de nosotros mismos, el perdón a otros en el pasado y en el presente. El perdón que da paz. Como el Espíritu. Aunque venga de un golpe, de un choque, de un sufrimiento… de un “crash”…

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Ven, Espíritu divino… en medio de nuestros choques, miedos, desasosiegos, diferencias, envidias, prejuicios… Ven. Danos la paz. Danos tu paz. Ayúdanos a creer que Tú siempre estarás al final, dando sentido último a todo. ¡Te necesitamos tanto!

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Equipo Acompasando