TIEMPO PASCUAL 2017 acompasando

 #SINONOESELFINAL

.

III DOMINGO DE PASCUA:

RECONOCER

EL DIARIO DE NOA (THE NOTEBOOK, 2004)

.

Domingo 30 de abril de 2017

Lc 24, 13-35

.

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?» Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?» Él les preguntó: «¿Qué?» Ellos le contestaron: «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.» Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?» Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.» Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.» Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

.

Reconocer al amor de tu vida no es fácil. Re-conocerlo significa haberlo conocido ya y, por alguna razón, haber perdido el vínculo que os unía. No es fácil porque cuando se empieza a conocer, el enamoramiento hace de las suyas y llena de entusiasmo, de decisión y de corazón, sin embargo re-conocerse cuesta un poco más, re-enamorarse supone ponerse otras lentes para ver, re-conquistarse implica que ambas partes se tienen que esforzar para dejarse ver.

.

El Evangelio que da comienzo a esta tercera semana de Pascua nos habla del camino del reconocimiento. Los discípulos de Emaús, después de largo rato junto a Jesús, de escucharle, de percibir que su corazón ardía, re-conocen a su amado que, a su vez, se ha hecho presente, ha permanecido, ha partido para ellos el pan (el gesto más personal de Jesús para con sus seguidores en su Última Cena).

.

La película “El Diario de Noa” (2004) también nos da pistas para recorrer este camino. Un anciano lee una historia de amor a su esposa desmemoriada, un diario que comienza así: “La historia de nuestras vidas, por Allison Hamilton Calhoun. Para mi amor, Noah. Léemela y regresaré a ti.” Contra todo pronóstico, la anciana tiene momentos de lucidez y se re-encuentra con su esposo, quien ha decidido aprovechar cualquier instante que le quede junto a ella.

.

.

Para quienes vivimos enamorados de Jesús, el camino de reconocimiento es fundamental. La vivencia de la fe es una continua re-velación, la oración es re-vitalización de la experiencia de Dios, los cristianos no podemos dejar de re-cordarnos que el Reino está cerca (y si no… no es el final). Por eso hoy te animamos, además de a vivir acompasado/a con el Evangelio de este domingo, a ver (o volver a ver) esta película en clave creyente, pues creemos que el amor de estos dos ancianos tiene mucho que decirnos sobre nuestra propia –tu propia- historia de amor con Dios.

.

“- ¿Crees que nuestro amor puede obrar milagros?
– Oh, sí, lo creo, por eso siempre regresas a mi lado.
– ¿Crees que nuestro amor nos sacará de aquí juntos?
– Creo que nuestro amor puede hacer todo lo que nos propongamos.
– Te quiero.
– Yo también te quiero.
– Buenas noches.
– Buenas noches, amor mío.”

 .

Un amor pascual que es realización, redondez, infinitud, perfección, resurrección. 

.

.

Equipo Acompasando