A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

Activar los corazones

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Imagínate que tienes un león dentro de ti dispuesto a atacar cuando se sienta amenazado. Sí: es tu sistema neurobiológico de alerta y cuando lo activas, todo tu ser está dispuesto a defenderse. Para eso, tu cuerpo que es muy listo, te llenará de mucha energía para echarte a correr, luchar o quedarte paralizado, sin atreverte a hacer nada nuevo y distinto. Y tú, lo que sentirás, es esa energía en forma de emociones como la rabia, ira, miedo, inseguridad o ansiedad que percibirás como un estallido de emociones que atraparán a todo tu cuerpo y a la vez, una descarga de pensamientos rápidos que te pondrán “a mil por hora”. Se activa con los juicios o críticas que nos hacemos a nosotros mismos o a los demás… y simplemente se puede activar ¡con la mirada o con el tono de voz!

Te propongo que aprendas a ser consciente cómo te diriges a otros, por ejemplo ¿cómo es tu tono de voz? Especialmente te puedes fijar cuando sientas que alguien está a la defensiva o a la ofensiva contigo. Quizás es que el tono que has empleado, inconscientemente, le ha hecho ponerse a la carga y ya sin daros cuenta, entráis en un bucle en el que ambos tenéis activados a vuestros “león” y el ambiente es “irrespirable”. 

Visualiza una situación en la que estás con tu pareja o con un hijo o un compañero de trabajo… que le has dicho algo que sin tú saber la razón, te responde mal. Repasa el tono con que se lo has dicho…Puede que le hayas puesto a la defensiva y te ataque sin darse cuenta, a su modo, por ejemplo, con una mirada displicente. Visualiza que continúas la conversación pero que haces un par de respiraciones profundas y que cuentas hasta 10 y retomas la conversación con un tono amable… y él o ella, también continúa con otra actitud amable. Habrás desactivado a los leones y activado los corazones.