Algunas Mujeres Nos Han Sobresaltado: Katherine Johnson

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Hace ya algún tiempo tuve la oportunidad de descubrir a Katherine Jonson. Había ido a buscar a mis hijos al colegio e Isabel -mi hija- salió emocionada porque le había tocado preparar una presentación para toda su clase sobre una mujer afroamericana que había marcado la diferencia en la aplicación de las matemáticas y la computación en la NASA.

Cuando me dijo su nombre no supe qué contestarla. Era la primera vez que oía de su existencia. La respuesta de mi hija fue contundente: “Hay mujeres muy valiosas en el mundo de la ciencia y no se las conoce y menos si son mujeres de color”.  Por aquel entonces vivíamos en Estados Unidos y estábamos en pleno mes de febrero, momento que los colegios lo dedicaban a profundizar en el papel de los afroamericanos en la historia del país.

Después de pasarnos varias tardes buscando información en internet decidimos ir a la biblioteca y volvimos a casa con varios libros. Isabel presentó su trabajo y yo me vi acompañada durante un tiempo por la historia de esta mujer tan especial.

Desde bien pequeña tuvo las cosas difíciles, pero nunca se dio por vencida. En 1937 la única opción de una mujer afroamericana para trabajar fuera de casa era dedicarse a la enseñanza así que, ejerció como profesora de matemáticas, música y francés. Consiguió ir a la Universidad en plena época de segregación racial, se casó, tuvo hijos y en ese tiempo aparcó su carrera profesional para cuidarlos. Después consiguió trabajar en la NASA rodeada de hombres, que por aquel entonces, no confiaban en el papel de la mujer en la carrera espacial. Calculó la trayectoria del Apolo XI… y se ganó con su trabajo discreto el reconocimiento de todos sus colegas. Los últimos años de su vida los dedicó a hablar con niños y jóvenes, especialmente mujeres, sobre la perseverancia y la importancia de luchar por los sueños por encima de cualquier discriminación racial y de género, tal y como ella hizo.Lo que más me conmovió de esta mujer fue la capacidad de reinventarse a sí misma, de renacer, de ver la oportunidad por encima de las dificultades, de no rendirse. Falleció el pasado 20 de febrero a los 101 años. Fue una de esas mujeres que han sobresaltado al mundo

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Gracias por mi nombre

Si alguien sabe lo importante que es tener nombre propio es María, la de Magdala. Algunos la llamaban Magdalena. Otros la buscaban