ARTE COMO HERRAMIENTA

ARTE-HERRAMIENTA
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Vivimos en una época donde la prisa, lo práctico y aquello que dé resultados (cuantitativos mejor que cualitativos) conforman, en resumidas cuentas, los carriles por donde se mueve la sociedad. Verbos como comprar, sumar, chatear, viajar, aprender, evolucionar, aprovechar, superar, hablar e incluso pensar, están constantemente conjugándose a lo largo de nuestros días. Nos definen como una sociedad activa y en constante movimiento hacia, resumamos, un futuro mejor. Pero ¿dónde están los momentos en los que usar verbos como sentir, empatizar, percibir o experimentar? Aunque la pregunta deba ser otra, ¿dónde, cómo o quién nos enseña a sentir, empatizar, percibir o experimentar?  

Gracias a las matemáticas podemos ir a la comprar; gracias a la lengua, nos comunicamos en el trabajo o con los amigos; gracias a la tecnología tenemos comodidades y facilidades. ¿Y gracias al arte? ¿Qué conseguimos? Desde mi experiencia,  conseguimos aprender a mirar aquello que nos rodea con mirada crítica, conseguimos percibir sensaciones abstractas que nos hacen darnos cuenta de lo esencial pero invisible a los ojos, conseguimos parar y dedicarnos unos segundos entre la vorágine y el ruido. Con el arte generamos un diálogo, o bien entre la obra y el público, o entre el artista y la obra, o entre el creador y el admirador, o incluso un monólogo interior. Y es en ese diálogo cuando se intercambian ideas, sensaciones o sentimientos. Y es en ese monólogo cuando se remueve nuestro interior. Es aquí donde cabe resaltar que el arte es una vía de comunicación profunda que facilita transmitir todo lo que no se puede decir con palabras. Por lo tanto, si somos capaces de dialogar o empatizar con lo que hay en un cuadro, en una canción o en una escultura, seremos también capaces de empatizar y de dialogar con aquel ser humano que tengamos en frente. De la misma manera, aprenderíamos a escudriñar en nuestro interior para cambiar aquellas pinceladas que no resaltan tanto nuestra belleza.  

Mis palabras necesitan unos pilares donde apoyarse para dotarlas de cierta credibilidad. Traigo dos citas para ello. La primera es de George Bernard Shaw (dramaturgo irlandés, 1856 – 1950): “los espejos se emplean para mirarse la cara, el arte para mirarse el alma”. Y la segunda, de una encantadora Gloria Fuertes (poeta española, 1917 – 1998): “un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre ellas”. Hay frases y ejemplos a lo largo de la historia que sustentan que el arte es simiente de una sociedad sensible y no sentimentalista. Quizá sea una manera con la que empezar  a cambiarnos a nosotros mismos y ya después, cambiar el mundo.  

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