A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

bibliando-jul-ag-final

BIBLIANDO: «Lo gracioso de saber el final» por Ianire Angulo, ESSE

Lo gracioso de “saber el final”

.

Confieso que me encanta el cine y no tengo ningún reparo en ver más de una vez la misma película. Es verdad que pierde algo de emoción saber el final, pero también que te permite contemplar relajadamente el film y reconocer nuevos detalles que podían haber pasado desapercibidos la primera vez. En estos meses de descanso merecido, nos puede pasar algo así: es mucho más tranquilo y descansado saber el final… especialmente cuando todo acaba bien. Así lo dice el Apocalipsis:

 .

Ap 21, 1-5a

.

Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva –porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron-, y el mar no existe ya.

Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo.

Y oí una fuerte voz que decía desde el trono:

“esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios-con-ellos, será su Dios.

Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado”. Entonces dijo el que está sentado en el trono: “Mira que hago un mundo nuevo”.

.

El lenguaje del libro del Apocalipsis es un poco complejo para nosotros. No estamos familiarizados con el modo de expresarse de la literatura apocalíptica, que utiliza muchas imágenes extrañas para nosotros y muchas referencias al Antiguo Testamento para hablar del “final” de esta película en la que vivimos. Para expresar la certeza de que estamos en las buenas Manos de Dios y que la última palabra sobre la historia la tiene la Palabra, el texto dice que el “mar” ya no existe. Esto, para los que somos de costa, nos puede resultar un verdadero drama, pero para los israelitas, que tenían un pánico espantoso al agua y estaban convencidos de que estaba llenito de bichos terribles, era una estupenda noticia porque el mar representaba el “mal”.

.

Mantener la alegría después de ver el telediario o leer el periódico es, con frecuencia, un acto heroico. Muy cerca de nosotros nos rodea la injusticia y el dolor de mucha gente. No es difícil sentirnos desbordados ante tanto sufrimiento y que nos robe la sonrisa. Eso mismo sintió la comunidad creyente que, en plena persecución y sinsentido, expresó su confianza en el libro del Apocalipsis. Después de estos meses de curso, no solo nos cansa el trabajo y las tareas, sino también nos agotan nuestros límites, nuestras constantes piedras de tropiezo, los muros inamovibles contra los que no hacemos más que darnos una y otra vez… ¡agotador!

.

También nosotros podemos descansar el corazón y conservar la alegría sabiendo que, aunque no seamos capaces de intuirlo entre los recobecos de lo que sucede, Dios tiene un final feliz preparado. Él se encargará de recrear el mundo de tal modo que ya no habrá mal, que nadie estará triste y nadie tendrá que llorar. El Señor mismo se encargará de enjugar las lágrimas de cuantos sufren y no permitir que ninguna de ellas caiga fuera de su amor. La muerte, el llanto, los gritos y las fatigas pasarán porque no pertenecen al sueño divino. Dios se encargará de difuminar todo eso que nos mina por dentro y va cargando la mochila de nuestra vida de un peso difícil de llevar. ¿Cómo no alegrarnos? ¡Que estos meses podamos descansarnos al sabernos en sus Buenas Manos!.

..

.

Ianire Angulo Ordorika,  ESSE

COMPARTE ESTA ENTRADA

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on print
Share on email