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BIBLIANDO: «Una mirada que nunca antes habían percibido» por Luis Melchor

UNA MIRADA QUE NUNCA ANTES HABÍAN PERCIBIDO

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Mientras caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos –Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano– que estaban echando una red al lago, pues eran pescadores. Les dijo: —Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres. De inmediato dejando las redes le siguieron. Un trecho más adelante vio a otros dos hermanos –Santiago de Zebedeo y Juan, su hermano– en la barca con su padre Zebedeo, arreglando las redes. Los llamó, y ellos inmediatamente, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando entre el pueblo toda clase de enfermedades y dolencias. Su fama se difundió por toda Siria, de modo que le traían todos los que padecían diversas enfermedades o sufrían achaques: endemoniados, lunáticos, paralíticos y él los sanaba.

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[Mt 4, 18-22]

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Amanece en la orilla del lago de Galilea. Dos hermanos, pescadores desde hace mucho tiempo, conversan tranquilamente sobre lo que llevan en el corazón mientras siguen pescando. Entretanto, sin esperarlo, aparece al lado de la barca un desconocido con quien nunca se habían cruzado. Solo una invitación: «seguidme». E «inmediatamente» lo siguieron.

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¿Qué fuerza tendría aquella mirada y aquella palabra? Ciertamente algo fuera de lo común. Una mirada que nunca antes habían percibido. Una mirada cargada de amor y de esperanza, capaz de dar respuesta a las exigencias más profundas de su corazón.

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¿Qué certeza nació en su corazón para abandonarlo todo y seguirle? Abandonar su forma de vida, sus planes, sus proyectos, su trabajo… Arriesgarlo todo por algo que estaba naciendo con la sola intuición de lo que había cambiado en su corazón.

Aquella experiencia de los discípulos se repite cada día en los cristianos. Todos tenemos nuestras esperanzas, nuestros anhelos, nuestras inquietudes. De pronto, aparece Jesús en tu vida. ¿Has sentido la fuerza de su mirada? Y te dice: «sígueme». ¿Qué te impide dejar tus planes atrás para seguirlo inmediatamente? ¡¡¡TE PUEDE PASAR A TI!!!

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Luis Melchor

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