buscando: ¿A QUIÉN LE VA TODO BIEN? Por Santi Casanova

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¿A QUIÉN LE VA TODO BIEN? 

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Comenzamos octubre y llega el momento de hacer la primera parada en este viaje que, juntos, hemos decidido llevar a cabo este curso. Esta primera parada se antoja apasionante viendo el lema que hemos elegido. Tú y yo, y muchos otros, no son capaces de pasar de este punto pero debemos intentarlo. La pregunta que nos asalta nada más pisar el lugar es: ¿Todo va bien? ¿Seguro? ¿Nos hemos fijado adecuadamente en el mundo que nos rodea? ¿A quién le va todo bien? 

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Que el mundo no funciona como nos gustaría es algo obvio. Pero de tan obvio a veces se nos escapa. ¿Serías hoy capaz de escribir en un papel aquello que, a tu parecer, no va bien más allá de ti? Si no empezamos por aquí, difícilmente vamos a poder plantearnos nada más. No es fácil, aunque parezca mentira. Son tantas las cosas que nos distraen, tantos los mensajes que nos dicen que nada hay más allá de nosotros mismos… que nos hemos olvidado que ahí afuera hay vida y que no es, precisamente, ni buena, ni agradable ni tan siquiera justa en muchas ocasiones.

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El lema “todo va bien” de este curso nos conduce irremediablemente a un lugar ciertamente poblado aunque desconocido para muchos de nosotros: ese lugar se llama “nada va bien” o “casi nada va bien” o simplemente “nada o casi nada va”. Esta primera parada en el camino nos empuja hacia afuera y nos sitúa frente a un escenario que nos invita a no quedarnos igual, a no desayunar indiferencia, a no llegar a la noche de brazos caídos pensando que nada más se puede hacer. Detrás de nuestros excesos, de nuestros caprichos, de nuestros desarrollos sostenibles, de nuestros estados del bienestar, se esconden realidades dramáticas y vergonzantes en las que, hermanos y hermanas nuestros, con nombres y apellidos, y familias, e hijos y padres y sueños y proyectos… sufren el descarte, sufren el hambre, sufren la pobreza, sufren la tiranía del dios dinero. Por si esto fuera poco, como bien recuerda el Papa Francisco en su reciente encíclica “Laudato Si”, la pobreza y la miseria del hombre va unida irremediablemente a la miseria y la pobreza de un planeta que subsiste prácticamente con respiración asistida y que necesita, de urgencia, un tratamiento de choque y regeneración.

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En estos tiempos de ausencia de filósofos, pensadores, poetas y humoristas, estamos llamados a resolver esta encrucijada moral. Es tiempo de héroes, de esos que salvan vidas entregando la suya, dándolo todo. Porque no nos engañemos, esto es un problema moral, que nos toca en lo profundo. La apuesta por el bien y por aquello que entendemos bueno, valioso y deseable para nosotros y para todos es algo irrenunciable. ¡Por eso la importancia de la doctrina moral y de la ética también en la vivencia de nuestra fe! Porque nuestras acciones, nuestros compromisos… son los que certifican el seguimiento real a  Jesús de Nazaret.

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Estamos a tiempo. Estás a tiempo. Aprovecha la parada antes de partir de nuevo. Ponte delante del Señor, escucha, muéstrate disponible, pon tus dones en juego y decídete a sumar para que el Reino que llegó con Jesús, vaya creciendo y siendo pleno ya en este mundo. Entonces podremos gritar con júbilo y en verdad eso de ¡todo va bien!

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Un abrazo fraterno

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Santi Casanova

@scasanovam