BUSCANDO: «bucear en tu propia historia» por José Ángel Beltrán

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¡Qué importante es la historia si hablamos de vocación!, que importante es hacernos conscientes de como Dios va acompañando nuestro camino y de cómo va haciéndose presente en las personas y los acontecimientos que nos van sucediendo.

Si de verdad queremos buscar la vocación a la que Dios nos llama no hay mejor manera que bucear en la propia historia y aprender a descubrir en ella las huellas de Dios.

Aprender a mirar nuestra historia con la misma mirada amorosa con la que Dios nos mira cada día me parece el mejor «ejercicio vocacional» que podemos hacer. Aprender a descubrir la presencia de este Dios que nos acompaña cada día… volver a recordar los momentos en los que Él ha tocado nuestro corazón llenándonos de alegría, de ternura, de pasión… descubrir también su presencia, tantas veces callada, en el quehacer cotidiano…reconocer su fortaleza y su esperanza en las situaciones de conflicto y de dolor…

 

Dios camina siempre con nosotros, le reconozcamos o no, Él va acompañando nuestra historia con ternura y con paciencia, respetando siempre nuestro proceso y nuestra libertad, pero sin desfallecer en su apuesta por cada uno de nosotros, sin dejar de Amar «nuestro barro» y todas las posibilidades que encierra.

 

La vocación está teñida de paciencia, la historia que Dios va haciendo con nosotros se nos presenta muchas veces incomprensible, somos incapaces de encontrar sentido en muchos acontecimientos y perdemos la perspectiva cuando estamos inmersos en nuestro propio devenir… pero Dios sabe cuidar y proponer… «su tiempo no suele ser nuestro tiempo y es verdad que muchas veces sus caminos tampoco parecen coincidir con los nuestros» pero El sabe esperar y nos vuelve a salir al encuentro a la menor oportunidad que le dejamos.

 

Y ¡qué importantes son las personas si hablamos de vocación!, que importante es descubrir como Dios nos sale al encuentro en los demás, como nuestra búsqueda vocacional pasa indefectiblemente por descubrir a Dios presente en los otros, como nuestra historia se teje y crece en la relación, como son los demás los que me permiten encontrarme y encontrarle…

Sí, la vocación también tiene nombre… el de todos aquellos que me acercan a Dios, el de todos aquellos que acompañan mi camino, el de todos aquellos que Dios me regala para aprender a Vivir, para aprender a Amar…María, Rafa, Nico, Guille, Gema, Nuria, Marta, Amelia, Víctor… ¿cuáles son los nombres de tu vocación?

palabras: os dejo este enlace con un montaje hecho con la maravillosa canción de Silvio Rodriguez «Solo el Amor». Deteneos en cada una de sus afirmaciones, haced vuestro ese «¡debes Amar!», un imperativo teñido de paciencia, de ternura, de proceso, de confianza…

Palabra: » Os ruego que andéis según la vocación a la que habéis sido convocados» Ef 4, 1-7
Recorre mentalmente tu vida, el camino que Dios ha recorrido contigo, el proceso que vas haciendo vitalmente junto a Él.

    • ¿Cuál es la «arcilla» que debo Amar? (mis dones, mis dificultades)
    • ¿Quién me acompaña en este camino compartido? (que personas ha puesto Dios en mi camino para ayudarme a seguirle)
    • ¿Cuál es la vocación a la que Dios me convoca?

José Ángel Beltrán

 
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