BUSCANDO: «¡escucha!» por José Ángel Beltrán

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“Escucha Israel, Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente y al prójimo como a ti mismo” Mc 12, 28-31.

Esta es la respuesta de Jesús cuando le preguntan cuál es el primer mandamiento. Todos conocemos estas palabras de Jesús y desde nuestra fe en Él todos queremos hacerlas nuestras y vivirlas con profundidad, pero curiosamente se nos suele olvidar como Jesús comienza ha explicarnos qué es lo más importante: “Escucha”sí,   es cierto, lo más importante es amar, pero para amar bien, para saber cómo amar, es muy importante escuchar primero.

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Si hablamos de vocación la escucha se convierte en la primera actitud que debemos cultivar, por supuesto que la iniciativa la sigue llevando este Dios que llama, pero es el mismo Dios que quiso dejar intacta nuestra libertad de modo que seamos nosotros los que podamos responder a su llamada… sólo si antes la hemos escuchado.

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Cuántos errores vienen de aquí, cuántos malentendidos, cuánto camino recorrido en sentido inverso, cuánto tiempo perdido… por no escuchar, por lanzarnos a buscar sin habernos parado antes, cuánto afán por “hacer” sin haber dedicado antes tiempo para “recibir”. En la fe, como en la vida, lo más importante lo recibimos, no es tanto que optemos por ello sino que lo acogemos en el corazón y lo hacemos nuestro… y para eso hay que escuchar.

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Al igual que María, que es para cualquier cristiano un icono vocacional, lo nuestro es estar atentos para que cuando Dios quiera presentarse podamos acoger su palabra, no digo ni siquiera entenderla, María no entendió al ángel en la anunciación pero escuchó su llamada y se hizo disponible para dejar nacer a Jesús. María escuchaba y “guardaba en el corazón”, ya llegaría el momento de entender, de optar, de entregar… pero antes de todo eso María escuchaba.

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Nuestra relación con Dios está llamada a seguir continuamente esta dinámica, si queremos descubrir cuál es nuestra vocación, si queremos afianzarnos en la vocación que ya se nos ha regalado, el primer paso siempre es la escucha.

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Es cierto que la oración es un dialogo entre amigos, pero en ese dialogo es tan importante expresarnos ante Dios como escuchar lo que Dios quiera expresar. Nuestro Dios no es un Dios mudo, bien sabemos muchos que cuando habla lo hace con claridad y firmeza, pero lo hace cuando Él quiere, a través de su Palabra, de los acontecimientos, de las personas que nos rodean, desde los deseos que nos mueven… mientras tanto lo nuestro es escuchar…no vaya a ser que Dios nos esté hablando ya y nosotros estemos perdidos en medio de tantos ruidos que solemos tener dentro y fuera de nosotros.

Para este mes:

palabras: Tan solo he venido… a escucharte…

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Palabra:  «Escucha Israel» Dt 6, 4-9

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  • ¿Tengo una actitud de escucha en mi vida?
  • ¿De qué me habla la realidad que me rodea?
  • ¿Qué escucho de los demás?
  • ¿Qué quiere Dios decirme?

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José Ángel Beltrán
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