A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
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BUSCANDO: «mal consejo» por Juan Carlos Monroy, cmf

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He leído en una red social los consejos que una persona daba a otra que debía tomar ciertas decisiones. La “consejera” es un psicólogo, un profesional.

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En seguida advertí algo inconsistente en sus consejos, a pesar que resultaban bonitos y motivantes, bien expresados. Son consejos sacados de la cultura de nuestra sociedad: hablan de uno mismo, de lo que me sienta bien, de evitar el dolor… y promete que todo irá bien, que las cosas se arreglarán…

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Promesas que, con toda probabilidad, no se van a cumplir.

Eran consejos parecidos a los bastantes jóvenes se dan entre sí. Y, hoy día, también varios padres.

Son “malos consejos”. ¡Y cuán numerosos son; y cuánta gente los da!

Es difícil dar consejos cuando tienes que incluir en el mismo palabras que no están bien vistas en nuestra sociedad (“políticamente incorrectas”): dolor, esfuerzo, constancia, fidelidad… Algunos padres se la dan a sus hijos; ciertos maestros a sus alumnos, pocos amigos a sus amigos.

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Fácilmente eres “mal-aconsejado”. Y los “malos-consejos”, además, te “entran” bien, porque pertenecen a tu misma cultura. Y si les haces caso, te llevarán donde no querías haber ido.

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No es algo sencillo encontrar a un “buen-aconsejador”. Una persona con suficiente experiencia de la vida para conocer sus recovecos, con algo de sensatez para hacer un correcto discernimiento, con cierta sinceridad para decir lo que la otra persona necesita escuchar, aunque no le gusta oírlo.

Para buscar bien y encontrar, ¡cuídate de quien te aconseja! ¡mira bien por quien te dejas aconsejar!

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Ya Jesús lo advirtió:

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Les dijo también una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyo?” (Lucas 6, 39)

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Cuando Jesús acompaña a los caminantes que van Emaús les muestra claramente su torpeza y les hace ver con claridad que su camino de cruz era necesario. Encontraron un “buen-aconsejador”, un buen acompañante, que les encaminó por la senda que necesitaba recorrer.

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Juan Carlos Monroy CMF