BUSCANDO: «Ternura» por José Ángel Beltrán

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest

“El hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura” (Evangelii Gaudium 88)

.

.

Llevo todo este tiempo de navidad dándole vueltas una y otra vez a esta frase del papa Francisco, y terminadas ya las vacaciones y de vuelta en la rutina de cada día sigo «meditando en mi interior» sobre esta revolución a la que se nos invita…

.

…la «revolución de la ternura», me parece una maravillosa expresión para anunciar el evangelio de este Dios que quiso nacer indefenso, pequeño y débil para mostrarnos el camino de la «verdadera humanidad», de la verdadera vocación a la que somos llamados cada uno.

 .

Y es que ternura me parece otra de esas palabras claves de las que vamos hablando en estos meses, una actitud fundamental en cualquiera que esté buscando o profundizando en su propia vocación, y una actitud fundamental también en todos aquellos que tenemos como misión o ministerio ayudar a otros a descubrir y crecer en la vocación.

 .

Pero para tener esta actitud vital que nos impulse a mirar y acoger con ternura a los demás (sea cual sea su condición… o la nuestra) necesitamos previamente haber experimentado nosotros mismos la ternura de Dios. Haber gustado esa experiencia de un Amor que nos envuelve y que nos hace descubrir una nueva manera de ser y de estar en el mundo.

 .

Un Amor que se revela en la relación de intimidad con Dios, en el dialogo personal con Él, en el deseo de paz y fraternidad que se nos despierta en la oración… y también en la relación con los demás, en los gestos de cercanía y cariño, en el cuidado que ponemos al hacer las cosas, en la acogida de los que llegan a nosotros heridos, cansados, desesperanzados…

.

Un Amor que se concreta en sonrisas, caricias, abrazos… un Amor que nos lleva a compartir lo que somos y tenemos… un Amor que a veces se nos olvida y queda enterrado entre las prisas, la rutina o los sinsabores que vamos acumulando, pero que sin embargo anhelamos en lo más profundo de nuestro corazón… «gusté de Ti y ahora te anhelo» que decía S. Agustín y que expresa perfectamente ese deseo íntimo de volver a experimentar el Amor tierno de Dios con cada uno, ese Amor personal, íntimo, sobrecogedor, que es capaz de despertar en nosotros las posibilidades más recónditas de nuestro ser y activarlas para poder amar a otros como nosotros hemos sido Amados.

 .

Un Amor al que somos llamados si queremos «vivir vocacionalmente», si queremos Amar «con toda nuestra mente, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón»

.

.

Para este mes

.

palabras:

.

Una «revolución de la ternura»… hecha «desde abajo, desde dentro y desde cerca»… al estilo del Dios de Jesús

.

.

.

Palabra:

.

«Jesús le miró con ternura y le dijo: sólo te falta una cosa: «vete, vende todo lo que tienes y reparte el dinero entre los pobres y tendrás un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme» Mc 10, 21

  • Recuerda de qué manera te has sentido Amado por Dios
  • ¿Cuándo te has sentido «mirado con ternura» por Jesús?
  • ¿Qué deseos despierta en ti la relación que tienes con Dios?
  • ¿A qué te invita el Señor con su mirada?

.
.

José Ángel Beltrán

@tharatar