Combatir el estrés

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Cuando se entendió que el estrés era grave para la salud, surgió la necesidad de ver qué se podía hacer para que disminuyera. Así, el doctor Herbert Benson, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard, se dio cuenta que en su consulta, cuando entraba la enfermera para poner la inyección a un paciente, éste aumentaba su tensión. Empezó a estudiar la relación entre estrés y la hipertensión. Y fueron unos monjes quienes presentándose ante él le comunicaron que ellos podían regular su tensión voluntariamente y que se ofrecían como voluntarios. 

En un principio se opuso a hacer este estudio con unos monjes ¡en Harvard! Pero finalmente accedió y escribió la Respuesta de relajación, como resultado de su investigación con los amables monjes. 

Tensión y estrés. Dos palabras que como el virus nos han contaminado nuestros entornos. Relajación: es cualquier procedimiento sistemático que trate de reducir la tensión muscular y la activación del sistema nervioso. Consiste, mediante una u otra técnica, en aflojar los músculos, en distender tanto el espíritu como el cuerpo. Es el ABC de la inteligencia emocional, ser consciente de qué emoción siento para poder regularla de la mejor forma posible. 

Y me pregunto si en este tiempo de estrés y tensión, no sería bueno que cada uno empezara por relajarse. Y que hiciera algo tan sencillo y asequible como ¡respirar! 

Sí, respirar con consciencia, respirar sintiendo cómo entra y sale el aire por tus fosas nasales, que “nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura” (LSí n.2). En cada inspiración el aire del planeta te da el aliento y entrenando la respiración consciente, tú puedes dar aliento, vivificar y restaurar tu propia interioridad y a los que están a tu alrededor.