Cuando los abrazos escasean…

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El abrazo, ese gesto con el que podemos transmitir lo que somos y sentimos, que es fuente de consuelo en las dificultades y que  aumenta aún más nuestra alegría en los momentos felices, expresa nuestra disponibilidad para dar y para recibir, para entregarnos y acoger al otro.

En el marco de una sociedad tendente al individualismo, los abrazos escasean. Eso motivó que surgiera en Estados Unidos (1986) de la mano de Kevin Zaborney,  la determinación de designar el 21 de enero como el Día Internacional del Abrazo. Las casualidades de Dios hacen que esta fecha coincida con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, (del 18 al 25 de enero), y que este año tiene como lema:  «Nos trataron con una solicitud poco común» (Hechos 28, 2). 

Se dice del Papa Francisco, que practica la «pastoral del abrazo»; con ellos quiere expresar su cercanía ante tantas realidades de dolor, ruptura y sufrimiento… pero también en ellos quiere representar la acogida y la entrega de toda la Iglesia, especialmente hacia quienes son empobrecidos, abandonados o rechazados. Es el abrazo misericordioso del Padre que sale al encuentro del hijo perdido (Lc 15, 11-32).

«El ideal cristiano siempre invitará a superar la sospecha, la desconfianza permanente, el temor a ser invadidos, las actitudes defensivas que nos impone el mundo actual, (…) a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo». (Evangelii gaudium, 88) 

Aprovechemos esta celebración para abrazar, no sólo a los más cercanos, también a los que por diversos motivos están ahora más lejos y demos  un paso adelante en la fe para llegar, con el amor de Dios que todo lo abarca, también a aquellos que nos cuesta más amar.

#DíaInternacionaldelAbrazo

#Unidaddeloscristianos