Cuidar del otro

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Cuidarte…

Te cuido cuando estoy presente contigo, sin distracciones, permitiendo que se dé lo que necesite darse. Cuando puedo compartir tu alegría y, también, sostener tu dolor. Cuando no temo los silencios y, entonces, surgen las palabras adecuadas. Cuando los hechos, mis gestos y mi actitud son una expresión también de mi cuidado.

Te cuido cuando abro un espacio entre tú y yo donde lo que tú necesitas y lo que yo necesito es importante. Cuando aprendo a escucharte sin necesidad de encontrar una respuesta inmediata, ni de proponerte huir o distraerte de lo que estás experimentando. Te cuido cuando puedo validar tu necesidad y, al mismo tiempo, aprendo a comunicarte mi límite con Amor, desde lo que yo también siento y necesito.

Y es aprendiendo a cuidarME, que aprendo a cuidarTE.

Me cuido cuando aprendo a estar presente conmigo, sin distracciones, permitiendo que se dé lo que necesita darse. Cuando aprendo a celebrar mi alegría y, también, a sostener mi dolor. Cuando acojo lo que es y genero un espacio en mi interior donde todo cabe y es mirado con naturalidad y con compasión. Me cuido cuando soy consciente de mi experiencia interior y me responsabilizo de ella. Y cuando aprendo a reconocer mis límites, y con escucha y respeto, poco a poco, puedo ir suavizándolos…

Me reconozco en ti, y es mirando honestamente en mi interior, cuando descubro mi fragilidad y al mismo tiempo, mi fortaleza para abrirme y sostener todo aquello que surge. Y es, desde esta mirada sincera a mi interior y la confianza en mi proceso, que puedo también confiar en tu proceso y acompañarte. Y de esta manera, seguir haciendo camino junto a ti, cuidándoME, cuidándoTE. Porque es aprendiendo a amarme a mí misma, como aprendo amarte a ti.