Decídete_10_09_19-min
Consuelo Ferrús

Consuelo Ferrús

DECÍDETE A ORAR

Me vienen a la cabeza las palabras de una maestra de oración, Santa Teresa de Jesús, que habla de “determinada determinación” para emprender el camino hacia la fuente de Agua viva, que es Cristo, el amigo, el Amado. Orar es más que un sentimiento, es también y sobre todo una decisión. Esta sería la sugerencia para este curso. DECÍDETE A ORAR.

¿Y por qué nos conviene tomar esta decisión de orar? La oración es vida, (no es un “rato” de oración) es una relación personal yo-Tú, y este Tú es especial, muy especial. Es un Tú que nos sustenta como Buen Padre, es totalmente digno de nuestra confianza porque es Amor (1Jn 4, 8), su Palabra es de fiar y nos dice que nos ama con entrañas de madre, nos cuida, nos protege, nos acoge y restaura por dentro… nos dice que Él mismo ha tomado la decisión de salir a nuestro encuentro para regalarnos vida en abundancia, que quiere cenar en intimidad con cada ser humano y charlar, y hacer fiesta, y escuchar nuestras preocupaciones, aspiraciones… y hasta danza con cada ser humano que acoge esta invitación suya, tan contento como le pone que abramos nuestra puerta. La oración nuestra es respuesta a este deseo de Dios de hacernos felices.

Decídete a dar una oportunidad a Dios. Háblale como un amigo habla con otro amigo. Abre tu corazón con todo lo que lleves dentro. Él escucha, no desoye ni una sola de tus palabras. Lo ha demostrado a lo largo de la historia y solo pide tu fe, tu confianza. Él saca lo mejor que hay en ti, lo conoce porque te ha creado como un objeto valioso, y si no fuera así no te habría creado.

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