A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

Dios Paciente

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Dios paciente,

enséñame a ser paciente,

a permanecer en calma ante los que me enfurecen,

a ser tolerante con los que me exasperan,

a ser comprensivo con los que me decepcionan.

Ayúdame a permanecer sereno ante la burla,

tranquilo ante la provocación,

dueño de mí mismo en medio de la tormenta.

Y, Dios mío,

enséñame a ser paciente

conmigo mismo.

Dios mío,

No quiero encolerizarme nunca más.

Protégeme de mis propias pasiones.

No dejes que me pierda en la mezquindad

o el resentimiento hacia los demás.

No permitas que dirija mi irritación

contra nada ni nadie,

y, sobre todo,

contra mí mismo.