Admiradores sin miedo

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Mateo 10,24-33

El maestro de dio cuenta de una mirada encantada de su discípulo, ante una de sus buenísimas perfomance … ¿Qué te pasa?, preguntó. ¿Cuándo podré tocar así el piano como tú?… – ¡necesitas tiempo, ejercicio y creer en tu talento!, respondió sonriente el maestro. Pero como llevas la música dentro, todo será más fácil… 

Querer ser como el maestro es un sueño de muchos discípulos. Se acaba la semana y me pregunto si mi modo de proceder ha quedado algo iluminado por el de mi Maestro de vida. ¿Qué me ha gustado más?    Seguiré repitiendo esta oración tan breve: ¡Jesús enséñame tu modo de proceder!

La naturaleza también es una maestra. Dice Fabrizio Caramagna, un escritor italiano que “Cada hebra de hierba parece contener una biblioteca dedicada a la maravilla, al silencio y a la bondad”. Solemos mirar con asombro a los detalles, escrutar el nano-cosmos de los tejidos y minerales; las amplitudes de los horizontes …  remontando a Quien es y ha dado principio de todo cuanto existe. Pero me sorprende esta insistencia a no tener miedo. ¿Será que de la naturaleza también se aprende confianza? Si, porque tenemos de nuestra parte al mismo Dios creador y Padre. Estamos envueltos en su amor.

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