ALIMENTAR A LA MULTITUD – Jueves 13 de junio –

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Comieron todos y se saciaron En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Lucas 9, 11b-17

¿Cómo se puede alimentar a una multitud?

El hombre ha sido creado por Dios con la necesidad de comer, con la urgencia de tener que coger la vida del exterior. No puede vivir si no se alimenta. Se trata de vivir con la certeza de tener una fuente de donde tomar la vida. Esta necesidad lo encierra en una terrible ansiedad.

Los doce se acercan a Jesús invitándolo a deshacerse de la peligrosa presencia de la multitud porque llegará el momento del hambre. Pues sí, en todas las relaciones llega un momento en el que el otro presentará sus necesidades reales.

Jesús no resuelve el problema directamente, sino de manera mediada. Manifiesta su grandeza y llama a los hambrientos a “ALIMENTAR PARA ALIMENTARSE”.

Nos propone un cambio de lógica, no se trata de tener lo necesario para dar de comer, más bien entregar todo lo poco que se tiene con confianza y entablar una relación con El desde lo pequeño, lo pobre lo humilde, lo sencillo: “No doy si tengo, doy si confío”.

Jesús no propone soluciones sino un salto en la relación de abandono en las manos de Dios Providencia.

Podemos contemplar, “en una cosa concreta como el pan”, nuestra oportunidad de relación con Diosver lo invisiblerelacionarnos con su providencia, confiar y experimentar su abundancia.

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