A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó y dijo: «No sabéis de que espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.» Y se marcharon a otra aldea

Lucas 9,51-56

Año 2009 estaba cursando el profesorado de Ciencias Sagradas, uno de “los nuestros” nos comparte una situación que había vivido en la parroquia el fin de semana. Se había enojado mucho con un grupo de catequizando por su comportamiento en una actividad que habían programado. Cuando nos relata lo sucedido lo primero que nos salió fue decirle que “era un poco duro su modo” a los que nos contestó ¿“acaso Jesús no saco el látigo y echó a todos del templo”?… 

Creo que desde ese momento pude entender que estar en las cosas de Jesús no es estar con Jesús… Nada había entendido de la Palabra de Dios este muchacho, nada había aprendido de los gestos de Jesús, nada de su misericordia, se dejó ganar por el literalismo de la Palabra y los ismos hacen mucho daño. 

Trabajando en la pastoral carcelaria suelo escuchar muchas veces estas expresiones y de buenos cristianos católicos de misa diaria: “hay que matarlos a todos” “son la lacra de la sociedad”… No he venido a perderlos sino a salvarlos dice Jesús… 

¿Qué tal si incendiamos estas realidades con el fuego del amor? hace mucha falta el ardor de la misericordia…  Cuando pongas la cabeza en la almohada esta noche pregúntate si como a los discípulos hoy Jesús tiene algo por qué regañarte como en la lectura o has podido vivir en esta clave de reconciliación y de reencuentro.

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