A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán." Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Él contestó: "Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo."

Lc 17, 26-37

Este relato del evangelio que a nosotros nos suena raro, está escrito en género apocalíptico. Este estilo era muy usual para la mentalidad judía. El libro del profeta Daniel es el mejor ejemplo del género apocalíptico en el Antiguo Testamento y los predicadores ambulantes del siglo I solían usar este lenguaje, común y comprensible para el pueblo.

¿Qué nos dicen a nosotros hoy estos versículos arcanos? Muy simple: la urgencia, la urgencia del encuentro con Cristo, la urgencia de seguir la llamada.

San Agustín dice “temo al Dios que pasa y no vuelve”. Tenemos que estar con los ojos abiertos para poder reconocer el paso de Dios en nuestra vida honrarlo y actuar en consecuencia. La mayor tristeza que podemos sufrir en esta vida, es vivirla solos, sin descubrir al Dios que nos acompaña, nos quiere y nos guía.

Esta noche antes de dormir pensaré en qué momento Dios hoy me ha guiñado un ojo y le daré las gracias.

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