Apuesta por la plenitud & repaso cariñoso de vida

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El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los buenos de los malos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. “¿Habéis entendido todo esto?” Ellos le responden: “Sí”. Él les dijo: “Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo”. Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Mt 13, 47-53

Esta interpretación es muy libre y tiene sólo dos puntos:

  1. No es muy relevante para nosotros en el momento presente el cómo vaya a ser el ‘final de los tiempos’, sobre todo si apostamos por vivir una vida plena (contando y aceptando las limitaciones y errores que van pegados a lo que somos, ¡claro!).
  2. Lo que sí que podemos hacer es mirar con cariño lo que nos ha traído hasta aquí: lo que somos capaces de ver que nos ha ayudado, lo que creemos que no lo ha hecho pero que seguro que tiene muchas cosas valiosas e interesantes ocultas, lo que no querríamos bajo ningún concepto continuar, repetir, seguir fomentando… Creo que es bueno mirar dejándonos cambiar la mirada por eso que nos constituye y que siempre hemos —probablemente— visto de una única manera.

¡Y ojalá todo esto podemos verlo —o no verlo— en agradecimiento, alabanza y confianza en Él!

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