A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta, se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano». Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la quitarán.»

Lucas 10,38-42

Qué difícil resulta alcanzar el equilibrio en lo cotidiano, cuando el tiempo -y la vida- se nos escurre de las manos, entre todas las tareas que nos apremian. También es cierto que no siempre es factible pararse… Que se lo digan a Marta, ocupada en atender a Jesús lo mejor posible…, o a ti, con tu familia, tu trabajo y mil asuntos pendientes

Por eso, a veces, nos sorprendemos a nosotros mismos multiplicándonos, para poder llegar a todo lo que tenemos que hacer a lo largo del día. Sin quererlo, nos convertimos en personas “multitarea”, pero incluso siendo conscientes de ello y sabiendo que no nos hace bien, dejamos que lo urgente se anteponga a lo importante, el hacer al ser… 

Quizá hoy sea un buen momento para preguntarte a qué das prioridad en tu día a día y si realmente estás viviendo como quieres vivir, dando lo mejor de ti mismo a quienes tienes más cerca, desde una vida plena, verdadera y consciente, siempre desde Él y con Él… Porque solo una cosa es necesaria… Ojalá, hagamos lo que hagamos, seamos siempre capaces de escoger la mejor parte

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