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En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: "Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado." Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio." Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores." Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios."

Mateo 11, 16-19

Hay gente que nunca está conforme con nada.

Ni comen ni dejan comer.

Critican pero no se implican.

Corrigen sin dar alternativas.

Son como los del cuento:

 

Un padre acompañado de su hijo de corta edad y su burro, tenían que cruzar semanalmente la plaza principal de un pueblo para dirigirse a realizar unos trabajos en una aldea un tanto distante.

Un buen día, el niño iba montado en el burro y el padre caminando. Una vez rebasada la plaza principal, los vecinos comenzaron a criticar ácidamente: «Será posible? ¡El niño, fuerte y robusto sobre el burro, y el pobre padre un tanto mayor y achacoso caminando! ¡Qué poca vergüenza!

La siguiente semana, era el padre el que iba sobre el burro y el niño caminando, azuzando al animal. Los vecinos del pueblo al ver esto, arremetieron con sus críticas: «Qué poca vergüenza! ¡El pobre crio caminando y él tan contento sobre el burro! ¡Qué padre más despiadado!

A la semana siguiente pasan delante de los vecinos del pueblo tanto el padre como el hijo montados en el burro: «Cómo es posible que tengan tan poca consideración por el animal. ¡Los dos, sentado tranquilamente y el pobre animal, derrengado, llevándolos sobre su lomo!»

Al pasar el tiempo, y tener una vez más que pasar por el pueblo, y evitar de una vez por todas, todo tipo de crítica, el padre y el hijo van caminando, llevando al burro atado con una cuerda. Al ver esto, los vecinos del pueblo, no pueden dejar de exclamar: «¡Serán estúpidos!, para qué quieren el burro, los dos caminando y el burro moviéndose a sus anchas; qué poco cerebro tienen!»

 

No seas ácid@ ni tóxic@. No te quedes fuera ni veas los toros desde la barrera.

La realidad es como es; comienza por aceptarla. Solo así podrás aspirar a cambiarla.

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