Confía

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“No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehena. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos”.

Mateo 10, 26-33

 

El Evangelio de hoy nos hace dos propuestas: A no tener miedo y a confiar

En primer lugar, nos invita por tres veces a VENCER EL MIEDO:

  • No tener miedo a decir la verdad. En la sociedad de las fake news… empeñarnos en la verdad y transparencia, que nace de la luz que proyecta el Evangelio en nuestras vidas.
  • No tener miedo a los que pueden matar el cuerpo, pero todo no queda ahí: el Señor nos devolverá a una VIDA (así con mayúsculas) para siempre 
  • No tener miedo a ser testigos de Jesús. Las palabras ya no convencen. Es el testimonio de una vida vivida para el Señor, en la entrega a los hermanos y en coherencia ante los bienes de la tierra lo que convence y es evangelizador.

Y en segundo lugar a CONFIAR. Lo hemos experimentado con la Pandemia del Covid-19. Lo hemos pasado todos mal, muy mal, pero hemos confiado en mucha gente, en los científicos, en los médicos y personal sanitario, en los gobernantes, en los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, en los que aprovisionaban nuestros supermercados. En tanta buena gente que ha sabido ayudar, entretener, dar, esforzarse…

En todo esto estaba el Señor: apoyándonos, fortaleciéndonos, dando serenidad, confianza, intuición, inteligencia, creatividad. Y hemos salido y vaya si hemos salido. 

  • Unos han experimentado ya la VIDA para siempre 
  • Y otros hemos hecho un aprendizaje de paciencia, entrega y solidaridad que ha cambiado nuestras vidas….

¿De verdad que ha cambiado mi vida? ¿Qué tengo que hacer para que sea de verdad? ¡Estoy a tiempo!

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