A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.»

Lucas 11,27-28

Descoloca este texto del evangelio. Una mujer, -¡¡sí, una mujer!!-, alza su voz entre la multitud para dirigirse a Jesús, diciéndole lo que a todas luces parece… ¡¡un piropo!!… Aunque en este caso el elogio no es directamente para él, sino para su madre, la mujer que le ha dado la vida, que le ha visto crecer y madurar como hombre… 

Pero Jesús desvía de él todas las miradas y las enfoca, como en tantas ocasiones, en el otro… en este caso, en aquellos que se mantienen fieles a Dios, desde la escucha de su palabra; una escucha activa que no deja indiferente, sino que motiva y orienta la acción. 

Porque quizá sea simplemente una cuestión de enfoques, -o desenfoques-, de llevar a la práctica lo que tan bien nos sabemos en teoría –amor, fraternidad, respeto…-, con sencillez, desde la vida de cada día, contribuyendo a crear en nuestro entorno pequeños espacios de verdadera humanidad… para que, con quienes nos encontremos en el camino, puedan sentirse dichosos… 

¿Te atreves a intentarlo hoy? Corres el riesgo de que te piropeen…

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter