El gozo de tener nada y tenerlo todo

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.»

Mateo 19,27-29

Estaban conversando dos misioneros, religiosos, y se decían: ¿te das cuenta de que, después de más de 30 años de vida consagrada, seguimos sin haber ganado nada, que no tenemos nada y sin embargo somos tan felices? Yo no sé si alguien se lo cree, pero, aunque tengamos casas y medios comunitarios, realmente nuestros “bienes” se reducen a poco más de dos maletas y tanta, pero, tanta, vida entregada y tanto gozo. Y … tanta familia nueva, nacida de encuentros, misión compartida, carisma compartido. Sin embargo, me da mucha pena quien vive su cristianismo sin una comunidad, sin una adhesión a la parroquia, sin sentir que somos una familia espiritual. ¿No sabe tener una madre, un hermano, un padre, unos hijos desde la fe compartida?

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter