A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, ¡que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!». Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

Lucas 11, 47-54

Lo más lamentable de un “creyente” es cerrar el paso a quien busca a Dios. Significa que él mismo no ha entrado en el Reino, aunque lo cacaree a diestra y siniestra. Quien ha accedido a su interioridad habitada, quien ha sido encontrado por el Misterio, es una existencia abierta. Es un discípulo de la Transcendencia, animador de la fe para otros muchos. 

A menudo, olvidamos trágicamente que somos portadores de una misión. Llevamos el encargo de agrandar los dinteles de nuestra estrechez mental, para que el Evangelio se irradie. Pero nos convertimos en constructores de sepulcros y ladrones de la llave del conocimiento. Colapsados por obras y edificios muertos, languidecemos y permitimos el ahogo espiritual de otros. Pero el Reino no se detiene, víctima de nuestras traiciones e hipocresías. El Reino llega. Está en medio de nosotros. No le echemos el cerrojo. Se trata de darle paso: “por favor, no obstaculizar”.

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