Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wp_8tamd.wp_ppress_meta_data' doesn't exist]
SELECT * FROM wp_ppress_meta_data WHERE meta_key = 'content_restrict_data'

Entregado a la única misión - Acompasando

Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wp_8tamd.wp_ppress_meta_data' doesn't exist]
SELECT * FROM wp_ppress_meta_data WHERE meta_key = 'content_restrict_data'

A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma. Cuando se hizo tarde se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado, y ya es muy tarde. Despídelos, que vayan a los cortijos y aldeas de alrededor y se compren de comer." Él les replicó: "Dadles vosotros de comer." Ellos le preguntaron: "¿Vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?" Él les dijo: "¿Cuántos panes tenéis? Id a ver." Cuando lo averiguaron le dijeron: "Cinco, y dos peces." Él les mandó que hicieran recostarse a la gente sobre la hierba en grupos. Ellos se acomodaron por grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Y repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos de pan y de peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.

Marcos 6,34-44

Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wp_8tamd.wp_ppress_meta_data' doesn't exist]
SELECT * FROM wp_ppress_meta_data WHERE meta_key = 'content_restrict_data'

No recuerdo haber sido bien consciente de ese detalle.

Hasta la saciedad he considerado la lástima que sintió Jesús. La de veces que he repetido el “ovejas-sin-pastor”. Y me he fijado en el hecho de que no sólo dio de comer, sino que se puso a enseñar. Pero no tanto en que lo hizo “con calma”.

De hecho, Jesús se trajo a los suyos a un sitio-retiro para descansar. Porque no tenían tiempo ni para comer. Nada de calma, todo un estrés. Éste sentimiento me es familiar, esa falta de tiempo también.

Los planes se rompen. Y Jesús se pone a trabajar. Yo tendría presente que los apóstoles tienen que descansar un poco, y buscaría cómo combinar las cosas; hacer un hueco a la gente y atender después a los Doce. Estaría pendiente del reloj, y agobiado si la gente empieza a demorarme. Ahora mismo estoy viendo que estoy empleando más tiempo del que tengo en escribir estos comentarios, y que me están retrasando mi tarea habitual, y estoy con la mente en los dos empeños.

Pero Jesús no. Lo toma “con calma”. Jesús se sumerge en su misión y está enteramente presente en ella. Le dedica de cuerpo y alma “su” tiempo. No hay otras cosas, sólo están las ovejas-sin-pastor. Aunque sea “ya muy tarde”.

No creo que el evangelio me esté enseñando a no organizar mi tiempo. Pero sí a estar enteramente presente en lo que estoy, ahora en escribir este eco. Porque lo merece, porque lo necesito. Calma. Ahora ésta es toda mi misión, ahora ésta es la voluntad de Dios para este rato.

Eso me permite estar atento a la realidad de cada persona. Si estoy con la mente en la otra cosa, no acojo del todo la realidad que tengo delante.

Me ha calmado escuchar este evangelio. He aprendido de la actitud de Jesús. Una guía a poner en práctica, hoy mismo: “con calma”.

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter