A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Mateo 20,1-16a

Y de nuevo otra afirmación chocante y agitadora… que los últimos serán los primeros… entendido así, sin anestesia ni nada… sin estar en la cola del supermercado para que alguien lo diga como puro refrán…. No sé… no casa con el mundo…

Me cuesta todavía hoy entender que ni la justicia, ni el sistema de igualdad, ni la ley, ni la ecuanimidad de Dios… tienen nada que ver con las del mundo.

Hemos avanzado tanto en todo… 2000 años (muchos más) de estudios filosóficos, éticos, morales, sociales, tecnológicos… para descubrir que en nuestro corazón de seres humanos sólo cabe esperar nuestro jornal… y exigirlo en función de lo dado.

¿Y si en vez de pedir lo que se nos debe tan constantemente nos diésemos a dar lo que debemos?

Yo, que vivo rodeado de niños, entre el colegio y mi casa… me he dado cuenta de que es una característica muy común en los pequeños… “tengo muy claros cuáles son mis derechos… ahora bien… ¿mis deberes?” También como niños es muy frecuente cuando se le llama la atención a uno: “a ver Menganito, no hagas eso…” que responda… “es que Fulanito también lo ha hecho!” (Como si el haberlo hecho otro te acreditase a ti… como nombrando la injusticia de que al otro no se le ha dicho nada…) yo siempre respondo… “es que no estamos hablando de Fulanito, estamos hablando de ti…”

Igual es que como mundo… aún somos niños…

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