A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

“Este es mi Hijo, ¡Escuchadle!”

LOGO-LECTURAS
“En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió al monte a orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle». Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto”.

Lc 9,28b-36

Jesús llama a sus amigos y sube al monte a orar. ¡Como sería su oración que su rostro se iluminó! Es la cercanía con el Padre, lo que refleja Jesús. Pero sus amigos… estaban somnolientos… ¡Que contraste!

¿Cómo es nuestra oración? ¿Se nos ilumina el rostro y nuestros ojos brillan por la cercanía al Padre de Jesús? O más bien ¿nos quedamos dormidos?

Moisés y Elías aparecen hablando con Jesús… ¡De su muerte! El camino hacia la gloria es muy diferente a lo que ellos imaginaban… pasa por la cruz. Por medio de su “éxodo” Jesús rompe la falsa idea que tenían la mayor parte de sus contemporáneos de un Mesías nacionalista y nos muestra un Mesías-Siervo.

La experiencia de la Transfiguración confirma que Jesús les libera de sus falsas ideas sobre el Mesías y descubre un nuevo significado del Reino de Dios.

La reacción de Pedro indica que “vieron su gloria” pero no se dieron cuenta de su significado. Como nos sucede también tantas veces, sólo nos damos cuenta de lo que nos interesa. El resto escapa a nuestra atención. “Maestro, bueno es estarnos aquí”. ¡Y no queremos descender de la montaña! Pues en el llano se van a encontrar con la muerte.

Una nube, símbolo de la presencia de Dios, desciende de lo alto y los envuelve con su sombra. Lucas dice que los discípulos tuvieron miedo. Y la voz del Padre: “Este es mi Hijo, mi Elegido…”. Ahora es el mismo Dios quien presenta a Jesús como Mesías-Siervo, que llegará a la gloria mediante la cruz. 

¡Atención! una advertencia final: “¡Escuchadle!”

¿Escucho la voz de Dios a través de los acontecimientos y mediaciones de la vida cotidiana? ¿O soy selectivo y escucho lo que me interesa?

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter