Guardaos de la codicia

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“Uno de la gente le dijo: Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo. Él le respondió: ¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros? Y les dijo: Mirad, guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes. Les dijo una parábola: Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha? Y dijo: Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea. Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán? Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios".

Lc 12,13-21

Este relato forma parte de la descripción del camino de Jesús, desde Galilea hasta Jerusalén en el que Lucas recoge algunos acontecimientos que no se encuentran en los otros sinópticos.

El de hoy va de economía: 

 

  • Reparto de herencias entre hermanos Cuestión delicada. ¡Cuántos disgustos innecesarios!¡Cuantas rupturas familiares! En el fondo la codicia anda por medio…
  • No han escuchado la advertencia: “guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes”. Los bienes no son la última palabra.

 

  • Demoler los graneros, la casa… para hacerlos más grandes, haya más espacio y se pueda acumular más… para un futuro incierto… Y más preocupaciones, ¡habrá que poner alarmas!

¡Cuánta gente tirada en el borde del camino que podría vivir con lo que nosotros atesoramos, desperdiciamos y, a veces, hasta tiramos…!

Apropiarse, acumular, atesorar, retener… Frente a: compartir, entregar, dar… La felicidad no la dan las cosas sino un corazón abierto y gratuito que comparte se entrega, ayuda, se solidariza… Seamos ricos en darnos y entregarnos. La felicidad rebosará en nuestra vida…

La muerte, sí, eso de lo que nunca se quiere hablar en nuestra sociedad, pero es lo más real que acontece. Nos ayuda a redescubrir el sentido verdadero de la vida. ¡No nos vamos a llevar nada! La muerte lo relativiza todo, pues muestra lo que perece y lo que permanece…

¿Cómo me sitúo ante los bienes? ¿Soy capaz de compartir o tiendo más bien a acumular…? Es el momento de hacer opciones…

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