Hacer Fácil El Camino

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En aquel tiempo, exclamó Jesús: "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."

Mateo 11,25-30

Dos veces sale en el original griego el mismo término: «descanso». En esta traducción pone primero «aliviaré», después «descanso». Alivio o descanso es lo mismo en el original. Porque no significa tener una vida descansada, sino un respiro; aquí dicen: «Dame un break» Se trata de conseguir la energía suficiente para seguir con el yugo de Jesús, y no estar «extenuados y abandonados como ovejas sin pastor»

¿Cómo consigo ese «break»? De dos maneras.

Una, tengo que cambiar de yugo; el que llevo me agota, me deja sin fuerzas… He tomado un yugo creyendo que era bueno, y «por los frutos se conocen». Este empeño mío sólo me quita vida. ¿Y cómo ponerme el yugo de Jesús? Unos dicen que es éste, otros que es este otro el yugo de Jesús. Pero necesito encontrar ese yugo. Ese sí lo puedo llevar: esa es la señal que me indicará si estoy acertando.

Dos. Aprendiendo humildad y mansedumbre. Me vienen bien las dos. Tanta soberbia es un yugo insoportable. Tanta violencia en un yugo estresante. Con la humildad me quito a mí mismo como peso.

Con Jesús, se me «hace fácil el camino». Yo también, como Él, voy a «hacer fácil el camino a otros», cuidándome de no darle otro yugo que no sea el Jesús, el liviano.

Mucha tarea. Empezaré hoy por mejorar en la humildad. Eso me permitirá avanzar en lo demás.  

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