¡Hemos trabajado por ti!

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: "Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?" Yo entonces les declararé: "Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados." El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente." Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

Mateo 7,21-29

La actividad es lo que determina mi vida, mi vivir, y mi estado espiritual. No digo que tenga que ser así, pero lo es.

A veces es una actividad estresante que arrolla toda mi vida interior y hasta mi salud. A veces es una inacción que me amodorra y me apaga. Y de fondo esa búsqueda de equilibrio que es tan escurridizo.

Y la actividad es lo que determina la estima. La gente me aprecia por las cosas que hago, valoran la actividad que he realizado. Y yo mismo entro en esa dinámica y me valoro por lo que he trabajado.

¡Hasta pretendo que Jesús me tenga en cuenta por mi trabajo! “He profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y he hecho en tu nombre muchos milagros”.

Pero resulta que el criterio de mi entorno no es el criterio de Jesús. No se interesa por mi currículum: “Aléjate de mí”, dice. Esto es fuerte.

Sin embargo, pretendo -y pretendemos- creer que la actividad es lo que cuenta en la vida de fe. Y considero -consideramos- la acción solidaria el no va más, el sumun de lo que cuenta.  Pero… “Aléjate de mí”.

Poner en práctica tu palabra, Señor, es lo que te vale. Me estimas según cómo ponga por obra lo que has dicho. Y eso no trae estrés. Y eso no me apaga. Y eso no me desequilibra.

Voy a empezar hoy el cambio de paradigma. Por un lado, ir desterrando la actividad como criterio de valor de mi vida cristiana.

Por otro lado, cada día poner en práctica algo concreto de la Palabra del día. Hoy, a lo largo del día, poner por obra algo de este evangelio.

Voy a necesitar el compás de la madre París.

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