I have a dream

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Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor

Mt 1,16.18-21.24a

Ante cualquier nuevo proyecto, cualquier atisbo de vida que empieza a gestarse o, en definitiva, ante cualquier hueco por el que Dios quiera entrar, tenemos varias opciones: la indiferencia, el rechazo o la adhesión. 

San José opta por esto último. Simplemente baja con suavidad las barreras, se abre sin reparos y mientras duerme recibe su personal “anunciación”. Más que su sueño fue la comprensión y la aceptación serena del sueño de Dios. Así acoge su parte. 

Dios necesita su cuidado, su mirada alentadora; José lo pone. Y su forma de colaborar también nos enseña a poner nuestra parte, la que a cada una nos corresponde. Tendrá mucho de sobrecogimiento, de no obstaculizar, de espera, de empujar en medio de la oscuridad y ¡de seguir soñando! Porque todos tenemos sueños: “I have a dream” (-Película Mamma mia-:

https://www.youtube.com/watch?v=WssQP1xWJRM)

 

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