A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.» Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven.»

Mateo 2,13-18

José escuchó plenamente el mensaje, corrían malos tiempos y lo mejor era marcharse. Qué lección tan sencilla y tan grande. Casi siempre queremos tener razón, pero aún teniéndola hay que ver qué es lo más inteligente, aunque a nuestro Ego esto no le haga mucha gracia. ¿Por qué tengo que marcharme? ¿Qué he hecho mal? Pero el ángel dice “huye” no dice “escóndete” dice “huye” y además lejos.

Sin una aceptación total y completa de la realidad pasan graves desgracias, hay llanto y lamentos grandes. En mi caso, ¿siempre quiero tener razón? ¿y si me dejara sentir lo que mi ángel me aconseja y lo pusiera en práctica?

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter