A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel." Y Juan dio testimonio diciendo: "He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios."

Juan 1,29-34

Saber leer los acontecimientos de cada día, nos va ayudando a descubrir el sentido de todo cuanto hacemos y vivimos. 

Juan, es testimonio de esto… en su misión de bautizar y anunciar a aquel que es “más” grande que él, descubre signos que le ayudan a reconocer a Jesús cuando pasa por frente a nuestra vida. 

 

¿Cómo lees y vives todo lo que te sucede cada día? 

¿Qué signos descubres en tu diario vivir, donde puedes descubrir el paso de Dios en tu vida? 

Reconocer todos estos signos diarios, nos hacen testigos del paso de Jesús y en la vida

Cuando Jesús viene a nuestra vida, nuestro corazón reconoce que es por quien merece gastar nuestra vida en la misión de anunciarle. 

Lo reconocemos en el corazón a través de nuestros ojos que lo han visto pasar. 

Lo han visto pasar en la vida, en los detalles, en los otros, en la sociedad, en todo cuanto vivimos y hacemos. Todo me puede llevar a decir “He visto y doy testimonio, que es Jesús, el Hijo de Dios”. 

Cuando vivimos nuestra vida como una misión/vocación, caemos en la cuenta que todo lo que realizamos y vivimos tiene sentido, pues nos va llevando a conocer a Jesús en todo. 

¿Cómo vives tu vida? ¿Todo lo que haces te lleva a reconocer a Jesús en ti, en todos y en todo? 

¡No vivas sin más! Descubre lo maravilloso que es, decir en tu vida… “este es el cordero, el Hijo de Dios…”

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