Los que lloran serán felices porque serán consolados

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Hoy, Sábado Santo, es el día de la esperanza. Más que nunca. Es el día de todos los que hemos decidido no quedarnos atrapados en el dolor, el sufrimiento o la injusticia. Seguramente no lo hemos conseguido del todo, pero hemos tomado ya la decisión. Elijo la vida. Elijo creer y esperar que lo mejor está por venir.

Sólo desde aquí -creo yo- podemos decir sin rubor que llorar es un camino posible para ser feliz, porque no tenemos duda de que seremos consolados. ¡Que nada ni nadie nos robe el derecho a llorar, a lamentarnos, a expresar el dolor por tanta muerte, por gente que aprovecha la crisis y el parón mundial para ganar dinero o intentar aprovecharse! Porque es imposible no llorar en algunos momentos.

Siempre queda otra opción: pasar por la vida de puntillas, ahorrarnos lágrimas y penas porque no entramos en nada plenamente, porque arriesgamos lo justo para que nada ni nadie nos dañe, porque nos “vacunamos” de ser humanos. Pero esa opción, al final, nos aleja de las lágrimas con la misma intensidad que nos aleja también de ser felices. Dicen que la intensidad con que seas capaz de amar, probablemente lo serás también para ser sensible al sufrimiento. Sólo hay que mirar la cantidad de voluntarios de todas las edades, de sanitarios, de personal de limpieza, de cajeras de supermercados, transportistas, fuerzas de orden público  miles y miles anónimos cosiendo mascarillas en casa, haciendo donaciones, cediendo edificios y maquinaria… Elige con qué te quedas.

¿No quieres experimentar la decepción? No te fíes

¿No quieres sentirte nunca vacío como un sepulcro? No te arriesgues

¿No estás dispuesto a echar tanto de menos a alguien que te duela la vida? No dejes entrar a nadie en tu vida

¿No quieres equivocarte? No aprendas

¿No estás dispuesto a que los poderosos del momento quieran quitarte del medio? No insistas en ser tú mismo

No nos podemos ahorrar los “viernes-santos” de la vida, pero sí podemos vivirlos eligiendo la vida, eligiendo esperar. Merece la pena ser feliz. Y serlo así. 

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