MI TODO

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En aquel tiempo, alzando Jesús los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales, y dijo: "Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque todos los demás han echado de lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir."

Lucas 21,1-4

Hemos llegado a la sección profética del Evangelio de Lucas, en los próximos días vamos a leer todo el capítulo 21, es la última semana del tiempo litúrgico antes del comienzo de Adviento. Este capítulo es uno de esos que encontramos de vez en cuando que preferimos saltarnos y no pensar en él. De esos que creemos que no deberían estar en la Biblia pues da miedo, nos cuestiona, nos molestan. 

El evangelio de hoy nos pone cara a cara con una mujer que a los ojos de la sociedad ha dado muy poco, solo un par de monedas que no valían casi nada, pero a los ojos de Jesús “ha echado más que nadie.” Es de esas personas mal vestidas, que encontramos por la calle y hacemos como que no la hemos visto. Pero Jesús, se fija en ella, y en sus actos, y la alaba. 

El Papa Francisco nos dice que los pobres no son sólo personas a las que podemos dar algo, (para sentirnos bien) sino que podemos aprender mucho de la sabiduría de los pobres. Nos enseñan humildad y confianza. Una confianza de que Dios es el alfarero de mi vida y la moldea una y otra vez dándole la mejor forma para mí hoy. 

Al leer este evangelio las siguientes preguntas vienen a mi mente ¿Soy capaz de darlo todo, lo último que tengo para vivir, como lo hizo ésta admirable mujer? ¿Qué es aquello que puedo echar que es “mi todo”? ¿Soy capaz de ponerlo en manos de Dios Padre confiando que El cuidara de mí? Si soy honesta, aún tengo mucho que aprender de esta pobre viuda… ¿y tú?

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