A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Lucas 6,6-11

Es Maestro de la pregunta y de los gestos auténticos. No tiene hipotecado el corazón por nada. 

Su único interés: el bien del otro, la dignidad del otro, la salvación del otro. Su libertad arrincona la pretensión del orden y la ley de erigirse en guía y norma y las pone en su justo sitio.

Nunca el mal. Nunca dejar morir. Tampoco hoy. 

¿Está permitido dejar a esas personas morir azotadas por las olas de un mar despiadado, a los engañados y abandonados morir en el desierto, a los torturados, maltratados y violados en los campos de detención, a los dejados en campos de una acogida que es demasiado larga para ser llamada temporal… o hay que rescatarlos, devolverles la dignidad, salvarlos? ¿Acaso dudas?

No puede haber otro interés por encima; solamente el bien, la dignidad, la salvación del otro, del indefenso, del excluido, del descartado… 

¿Acaso lo dudas? Mira al Maestro.

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter