A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

No es más feliz el que más se queja…

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En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?» Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Mt 9,9-13

¿No os parece a veces que la gente en general y nosotros en particular, idolatramos la QUEJA? Pararos a pensar un segundo, ¿Cuántas quejas vuestras o de otras personas habéis escuchado hoy? Una reflexión recurrente que me viene a la cabeza con esta lectura es que Dios nos quiere felices, sí FELICES. No hace falta flagelarse de más, ni regodearse en la miseria. Todo lo contrario, y la propia palabra, misericordia, lo dice: Estamos llamados a poner CORAZÓN en cualquier sitio donde encontremos miseria. A ver si es que estamos tan pendientes de ser los más sacrificados y los que mejor viven en la miseria, que se nos olvida que el mismo Dios se hizo hombre para hacernos LIBRES. 

¡Sé FELIZ y pon Corazón cuando haya mucha miseria!

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