No ver para creer, si no creer para ver

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma. Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»

Mateo 8,23-27

Nuestra fe sucumbe en medio de las adversidades. Cuántas veces en estos meses de pandemia hemos repetido: ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! Y cuántas veces, viendo la situación de nuestra Iglesia, lo hemos repetido mil veces más…

Jesús nos reprocha nuestra falta de fe y de confianza en Dios Padre, que conoce nuestro corazón mucho mejor que nosotros mismos. 

¿En la tribulación soy capaz de confiar en el Señor? 

¿Cuál fue la última tormenta en la que percibí su bondad en medio de la tempestad?

¿Soy capaz de confiar en Cristo en cualquier momento de mi vida? 

Jesús, aumenta mi fe. Dame una confianza más grande y fuerte en el amor del Padre. Que en medio de las tempestades que me toque vivir sepa poner mi corazón en la roca firme de tu amor. Amén.

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter