A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.» Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre. Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Lucas 7, 11-17

Levántate. En labios de Jesús este mandato devuelve a la vida. Ni el muchacho ni su madre viuda hicieron ni pidieron nada especial sino dejarse encontrar y transformar su realidad de desolación y muerte. Es Jesús quien, conmovido, se acerca, toca y revive.

Podemos contemplarnos a nosotros mismos en este joven, en la escena completa. A veces pareciera que todo está perdido, pero la cercanía de Jesús (tocó el ataúd) y su palabra eficaz (levántate) pide también la respuesta del muchacho: incorporarse, salir de la postración. La gente alrededor quedó sobrecogida y comprendieron, a causa del muchacho, que “Dios ha visitado a su pueblo”. 

¿De qué postraciones está queriendo librarme Dios a mí? Nuestra verdadera estatura la alcanzamos al ponernos en pie. Solo desde esa posición se puede actuar, hablar, otear el horizonte, encontrar a los otros, experimentar plenitud. 

Como comienza diciendo la exhortación Christus Vivit del Papa Francisco «Él vive y te quiere vivo». El Resucitado sigue siendo resucitante una y otra vez..

¿a qué me mueve hoy? ¿Dónde me lleva esta llamada a levantarme y a vivir?

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