A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí." Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

Lucas 11,15-26

Pues sí, nunca llueve a gusto de todos, que se lo digan a Jesús… Que te lo digan a ti, en esas ocasiones en las que te sientes perdido, en las que da igual lo que digas o hagas, porque parece que nada es suficiente ni es lo correcto…

Hay momentos en los que es necesario trascender toda crítica y dejar que sea nuestra vida la que hable por nosotros. Eso, posiblemente implique vivir en los márgenes, como hizo Jesús, pero nadie dijo que seguirle fuera fácil… Sabemos como termina su vida, conocemos el final de su historia… Pero tener a Dios como centro, dejar que poco a poco nuestra vida se acompase a su querer, nos irá liberando de toda esclavitud, de “todo espíritu inmundo”, nos librará de vivir desparramados y nos ayudará a centrarnos en lo que realmente importa… Su invitación está clara, ¿te atreves a estar con él?

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter