A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Lucas 2,16-21

El amor maternal, es el amor más incondicional que nos hace experimentar el amor de Dios como Padre. Un amor que en nuestro interior genera la serenidad de guardar todo como un Don, una oportunidad para aprender. 

María, como Madre, es signo de paz, de confianza. Guarda en su corazón todo lo que su Hijo vive, no solo en un inerte silencio, sino en un profundo discernimiento del paso de Dios en su vida. 

Tenemos un llamado a no vivir nuestra vida pasando por ella, sin detenernos a descubrir su profundidad. No puedes solo respirar, y dejar pasar todo lo que sucede como acontecimientos aislados producto de la coincidencia. 

Mira mas allá, guarda en lo profundo, rumea lo que vives, y descubrirás que Dios está presente en todo, está en ti.  

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter