¡Pues yo os digo! -Viernes 14 de junio-

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio." Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.»

Mateo 5,27-32

Pues yo os digo” es una palabra dicha con fuerza por Jesús, por eso resuena en nuestros oídos y se convierte en un llamado liberador. Es posible cambiar el guion de nuestra vida, y aceptar la propia fragilidad sin atribuirla al compañero o reconociendo que existe una dificultad y sin reducirme a ella me pongo en camino de perdón y reconciliación conmigo mismo, con los hermanos, el entorno, con Dios. 

De hecho, Jesús nos invita a deshacernos de aquellas partes de nosotros que no nos ayudan a vivir: Si tu ojo es escandaloso… Sería más sano decir: Cometí un error en lugar de decir: «soy una mala persona». «Tengo un deseo» en lugar de pensar que soy nadie. Sí, como dice Jesús, es mejor modificar una parte de nosotros que desecharnos por completo.

Demos la bienvenida a esta palabra liberadora de Jesús con la misma fuerza que él la pronuncia y cortemos de nosotros toda actitud que destruye el Reino de Dios que está dentro de nosotros, en nuestra vida y en la vida de los hermanos.

¿Pues qué te está diciendo hoy el Señor? Su palabra siempre es novedad liberadora.

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