A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

LOGO-LECTURAS
En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.» Él le preguntó: «¿Cuáles?» Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.» El muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?» Jesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.» Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico.

Mateo 19,16-22

Todos los que hemos leído alguna vez los Evangelios, hemos aprendido que, cuando alguien tiene contacto personal con Jesús, le cambia la vida… por eso este pasaje es un tanto desolador… porque hay un tal joven rico que le conoce y se da la vuelta triste… lejos de transformar su vida, de convertirse, de mejorar… le fastidia lo que se le exige para seguir a Jesús.

¡Pero está tan bien puesto! No todos somos Zaqueos ni Nicodemos… si me tengo que parecer a alguien seguramente sea a ese joven rico… no tanto ni siempre porque me cueste desprenderme de todo lo que tengo (que también) sino más bien porque busco las fórmulas exactas, los atajos y los pasos que dar de forma rápida y sin involucrarme. “tú dime qué tengo que hacer… dos cositas, algo sencillito…” “¿con qué he de cumplir y ya consigo esa <vida eterna> de la que hablas”pedimos más un recetario que cumplir a raja-tabla que un estilo de vida, una experiencia o una trasformación profunda:

Un remedio para dejar de fumar pero que no tenga que hacer nada de esfuerzo… un régimen para adelgazar pero que siga comiendo y viviendo como ahora… o peor… un mundo nuevo más justo pero que yo no tenga nada que cambiar en mi estilo de vida…

Nunca sabremos si aquel joven rico después cambió su vida… solo sabemos que se fue entristecido… y que se acercó a Jesús pidiendo una receta mágica. Pienso en cuántas cosas quiero/queremos conseguir a base de recetas del éxito… porque pensamos que nos merecemos grandes cosas como consecuencia… quiero decir: “si hago esto, lo suyo es que me corresponda esto otro…” y de esto, creo, hablan los evangelios de estos días. Y de la decepción tan grande que nos encontramos… como aquel joven que era rico…

Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter