A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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“En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará”

Juan 12,24-26

Texto corto que nos transmite unas palabras solemnes y decisivas sobre el modo en que la misión de Jesús y de sus discípulos “produce mucho fruto”. 

Para ello Jesús nos presenta la historia de una semilla. La semilla empieza su itinerario en los oscuros recodos de la tierra donde se pudre, pero en primavera se convierte en un tallo verde y en verano en una espiga repleta de granos. Cuando se doran las espigas en el verano, se revela el secreto profundo de aquella muerte: la fuerza vital que contiene la semilla no está destinada a perderse en la tierra, sino que da paso, en su momento, a la espiga 

A la luz de esta visión se comprende la expresión de Jesús: “El que ama su vida la perderá y el que odia su vida en este mundo la conservará para la vida eterna”. 

El que considera su propia vida como una posesión fría vivida en el propio egoísmo es como una semilla cerrada en sí misma, que mata su fuerza vital y por tanto la perspectiva de vida. 

Sin embargo, el que “odia su vida”, expresión semítica muy incisiva para indicar la renuncia a realizarse únicamente a sí mismo, y dirige su existencia hacia la donación a los demás; se vuelve creativa y pasa a ser fuente de paz, de felicidad y de VIDA. Es la realidad de la semilla que, aunque muere, germina gracias a la fuerza vital que contiene. 

El que sigue al Maestro afronta su “hora”, la hora de la muerte, con la seguridad de que ésta lo introducirá en la Vida Eterna. Así la afrontó S. Lorenzo y tantos mártires de la antigüedad y del presente.

Texto esperanzador. Servir y Seguir: Servir al hermano y seguir a Jesús este es el camino de la Pascua… ¿Somos conscientes de que nuestra vida entregada a los hermanos en el Seguimiento de Jesús está llamada a ser VIDA? ¡Cuidemos de no encerrarnos en nosotros mismos, en nuestro egoísmo! Nos jugamos la VIDA en ello.

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