A menudo es bueno pararse y «acompasarse» antes de iniciar el vuelo. Acompasando se toma un tiempo para, en «un poquito»… volar aún más alto.
Gracias por confiar.

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En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Juan 1,1-18

Hemos olvidado el valor que tiene que la palabra. Nuestro mundo está lleno de palabras, muchas vacías, confusas, estamos llenos de discursos.

Tu palabra es capaz de herir o de curar 

Tu palabra es motivo de angustia o de calma

Tu palabra puede transmitir odio o amor 

Tu palabra puede ser guerra o paz

Tu palabra es rechazo o acogida

Tu palabra puede oscurecer o aclarar 

 

Tú eres la palabra que pronuncias ¿Qué dices, que hablas? 

Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…

Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida

Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la dignidad de una persona

Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…

Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día

Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida

Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido

Porque las palabras tienen vida. Son capacees de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso de aceptar o rechazar 

¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras? ¿Qué me digo a mi mismo? 

Las palabras tienen poder y estar relacionadas con nuestra actitud 

¿Tu actitud es la de transmitir Vida? Pues llena tus palabras de Vida y Amor.

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