¿Una nueva Anunciación?

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El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.

Lucas 1,26-38.

A veces intento imaginar la escena de la Anunciación sin florituras, sin adornos, sin música celestial. Nada de coronas, ni estrellas, ni mantos bordados, ni pedestales. Una joven mujer de pueblo. Sola. Quizás una voz… Una revelación. Habitada. Un más que posible escándalo. Desconcierto. La vida vuelta del revés… un salto de Amor…

Luego vino…todo. ¡Todo! Para llegar tras lo casi inefable a Pentecostés. Una nueva habitación del Espíritu. Con nuevos hijos, con nueva madre…

Hoy vivimos tiempos aparentemente convulsos para la Iglesia. Pero, ¿y si todo lo que está sucediendo no fuera sino una nueva gestación, un nuevo parto, un nuevo pentecostés?

 ¿Y los signos que nos desconciertan no fueran sino una nueva anunciación? ¿tendremos el corazón preparado como María?

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